lunes, 2 de mayo de 2011

ASÍ LO RECORDAMOS A SÁBATO

ERNESTO SABATO 1911 - 2011
Uno de los gigantes de las letras argentinas, autor de El túnel y Sobre héroes y tumbas, habría cumplido 100 años el próximo junio. Formado como físico experto en rayos cósmicos, halló en la literatura su destino, aunque también plasmó en pintura su oscura visión del hombre.
Por su casona de Santos Lugares, en las afueras de Buenos Aires, desfilaban políticos, intelectuales y amigos para darle un abrazo que siempre parecía el último. Pero el escritor, aguantaba otros doce meses más y otros y así hasta hoy, en que se despidió de verdad. Lo hizo de madrugada, en su cama. Se fue como era él, con la tristeza que llevaba impresa en su rostro desde antes de nacer pero con motivos sobrados para haber podido reír, al menos, un poco más. Tras el multitudinario velorio, en la madrugada y la mañana de hoy, será enterrado en Santos Lugares. Allí los argentinos dieron el sábado 30 de abril su adiós final a una de las grandes figuras literarias y cívicas de su historia. Elvira González Fraga, —los ojos de Sábato para ver el mundo desde hace tiempo—, confirmó la muerte tras una bronquitis del autor.
El último gran escritor de la generación de Borges y Bioy Casares estaba retirado de la literatura y de los actos públicos. Una de las últimas apariciones públicas fue en el Congreso de la Lengua de Rosario (2004), al que asistieron los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía y donde se le rindió un cálido homenaje. José Saramago lo calificó entonces de autor trágico y al mismo tiempo eminentemente lúcido. Sábato lloró. No pudo pronunciar palabra. Después, sus apariciones fueron breves.
NUNCA MÁS
A pesar de su esfuerzo literario Sábato cruzó las barreras del mundo por su participación en el informe de la Conadep (Comisión para la Desaparición de Personas). De su puño y letra es el prólogo Nunca Más, donde se recogen más de quince mil casos de desaparecidos durante la dictadura militar (1976-83). En esas palabras algunos quisieron ver su profundo arrepentimiento y pesar por haber adulado públicamente al dictador Videla: Un hombre culto, modesto e inteligente, dijo después de almorzar con él. En realidad, nada muy diferente de lo que habían dicho Borges y otros intelectuales argentinos al principio del régimen militar. Más tarde descubrirían el horror de los militares y el error de sus palabras.
El último gran escritor del siglo XX argentino nació en Rojas, provincia de Buenos Aires. Llegó al mundo después de la muerte de su noveno hermano del que heredó el nombre. El pequeño Ernesto pareciera que desde la cuna mamara el dolor de su madre y lo dejara correr por sus venas hasta el fin de sus días. Pese a pertenecer a una familia numerosa (décimo hijo de once), nunca supo jugar ni disfrutar de su infancia. Era un niño solitario. De joven se inclinó por la física. Terminó sus estudios y recibió una beca para estudiar en el laboratorio Curie de París. De la vieja Europa volvió a América, pero del norte. Se especializó en Massachusetts en rayos cósmicos y regresó a Buenos Aires. Alguna estrella iluminó su mente y decidió abandonar su prometedora carrera científica para entregarse a las letras y a la pintura. En ambos campos sus retratos, sus escenas, serían grises y llenos de claroscuros. Sobre héroes y tumbas es buena muestra de ello. Como lo fue El túnel, para él más que un título un estado de ánimo.
ENTRE SUS OBRAS
·         El túnel (1948)
·         Sobre héroes y tumbas (1961)
Noticia preliminar
I. El dragón y la princesa
Parte IX
II. Los rostros invisibles
Parte V
Parte XX
III. Informe sobre ciegos
Parte I
IV. Un dios desconocido
Parte VII
·         Abbadón, el exterminador (1974)
·         Ensayos (1996)

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